miércoles, 16 de enero de 2019

Las huelgas no sirven para nada (y II)

Numerosas luchas en empresas, servicios y negocios a lo largo de todo el país han demostrado que quizás cambiar el marco parezca en estos momentos algo lejano, pero que hay batallas que se pueden ganar. Que hay batallas que se están ganando cada día a golpe de compromiso, fraternidad y esperanza. A golpe de huelga


Las camareras de piso de dos hoteles de Bilbao han ganado la batalla. Después de más de mes y medio de huelga ininterrumpida, las cadenas NH y Barceló han cedido. Estas trabajadoras - que cobraban 2,5 euros por habitación limpiada- han conseguido un aumento salarial del 48%. Las huelgas no sirven para nada.

Los trabajadores de Correos habían convocado dos jornadas de huelga en diciembre y las han desconvocado esta semana después de que la empresa haya aceptado  una subida salarial del 9% en los próximos años y la consolidación y reposición de miles de puestos de trabajo hasta 2020. Pero no olvidemos que las huelgas no sirven para nada.

A finales de noviembre y tras cuatro días de huelga, los médicos de atención primaria consiguieron que la Generalitat se comprometiera a garantizar  un mínimo de 12 minutos de atención por paciente y una inversión de 100 millones de euros. Este año también, con una amenaza de huelga, los socorristas de Gipuzkoa han conseguido de 200 a 400 euros más al mes. Etcétera. Porque las huelgas no sirven para nada.

En Alemania -el espejo en el que nos gusta tanto mirarnos para comprar sus recetas de buen gobierno a.k.a. austeridad- este año la industria ha vivido las huelgas más importantes desde principios de los 80. Resultado: un aumento del salario del 4,3% y la posibilidad de reducir las semanas a 28 horas. En Alemania las huelgas nunca han servido para nada, por cierto.

Como  ya explicó Isaac Rosa hace año y medio tras los paros de los estibadores, la recogida de basuras de Madrid, el aeropuerto de Ibiza o Cuétara, las huelgas no sirven para nada.

Aunque, en realidad, sí hay algunas huelgas que sirven para poco y son esas huelgas generales que pretenden vivir del exitazo del 14D de hace 30 años que se recuerda estos días, huelgas generales que se han ido desinflando y convirtiéndose en jornadas casi rituales, previsibles y folclóricas.

miércoles, 9 de enero de 2019

Las huelgas no sirven para nada

Un recuento de algunas de las huelgas que en los últimos meses "no han servido para nada": nuevos convenios, mantenimiento del empleo, subidas de sueldo, reducciones de jornada...


Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de los estibadores, que ya sé que han conseguido mantener el 100% de puestos de trabajo frente a la patronal y el Gobierno. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como el transporte marítimo de mercancías. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de la recogida de basuras de Madrid, que ya sé que no hizo falta más que anunciarla para que las empresas aceptasen una sola mesa y negociar un convenio único para todos los trabajadores. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la recogida de basura de la capital. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo del aeropuerto de Ibiza, que ya sé que los trabajadores lograron que la empresa pague los atrasos y les abone también los días de huelga. Su caso no es nada representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como un aeropuerto turístico. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Nissan en Ávila, que ya sé que los trabajadores han garantizado que la fábrica no cierre, y suavizar mucho el ajuste que pretendía la empresa. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la automoción. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de El Periódico de Cataluña, que ya sé que sus trabajadores han logrado la devolución de la rebaja salarial. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como el periodismo. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Cuétara, que ya sé que han conseguido subidas salariales, más puestos fijos y pluses de nocturnidad. Su caso no es representativo: un colectivo privilegiado y con capacidad de paralizar un sector tan estratégico como la fabricación de galletas. Así cualquiera.

Las huelgas no sirven para nada, y no me cuenten lo de Enviser, que ya sé que han logrado su primer convenio en diez años; ni lo de la Residencia Miravilla, que ya sé que han obtenido subidas salariales y reducción de jornada; ni lo de Zardoya Otis, que ya sé que la empresa se ha comprometido a no aplicar la reforma laboral y convertir en indefinidos al 90%; ni lo de los actores de doblaje, que ya sé lo de su nuevo convenio con mejores condiciones. Ninguno de ellos es representativo: son todos colectivos privilegiados y con capacidad de paralizar sectores tan estratégicos como la recogida de residuos, la residencia de mayores, la fabricación de ascensores o el doblaje de series y películas. Así cualquiera.

miércoles, 2 de enero de 2019

La escasez de talento seguirá siendo uno de los principales desafíos de las empresas tecnológicas en 2019



La práctica totalidad de las empresas tecnológicas en España tienen problemas a la hora de captar talento cualificado.

Así lo pone de relieve un estudio realizado por la empresa de selección, Hays, según el cual el 95 % de las compañías del sector tecnológico tienen dificultades para encontrar profesionales con una formación que se ajuste a sus necesidades.

El desequilibrio entre una demanda cada vez más exigente y una oferta poco cualificada es uno de los desafíos a los que se enfrentarán las empresas de tecnología en España el próximo año, junto con la fuga de talento y la falta de inversión en el sector tecnológico.

Precisamente esa alta demanda de profesionales cualificados provoca que exista mucha fuga de talento, una alta rotación y volatilidad. Ello obliga a las empresas a ofrecer salarios cada vez más altos para atraer talento, unos salarios que se han visto incrementados alrededor de un 10% año tras año.

Julien Mur, manager de la división de IT de Hays España, asegura que "la gran mayoría de las grandes empresas multinacionales que vinieron a España durante los últimos años para beneficiarse de salarios bastantes inferiores a los que se pueden practicar en Reino Unido, Francia o Alemania, se encuentran con una falta de perfiles cualificados, salarios cada vez más elevados y otras dificultades comentadas con anterioridad, por lo que España empieza a ser un país no tan atractivo".

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